Primavera Negra

Carta abierta a UNICEF y Asociaciones protectoras de la infancia

Carta abierta a UNICEF y Asociaciones protectoras de la infancia

Sobre abusos institucionales en Cuba
Jaime Leygonier Fernández.

A: UNICEF, Asociaciones pedagógicas y protectoras de la infancia,
Asociaciones religiosas e iglesias, maestros, psicólogos infantiles y
toda persona a quien preocupe que se abuse de los niños

De: Un profesor a quien el Estado cubano veda la profesión desde 1990
por causas políticas.

Existe un silencio sobre los abusos contra los niños en Cuba, tal vez
porque parecen menores que otros problemas típicos en otros países y
existe una hábil propaganda estatal al respecto.

Me mueve a escribirles que el 20 de mayo pasado, en su hostigamiento a
la opositora pacífica Marta Beatriz Roque Cabello, la policía política
movilizó a niños escolares para que estuvieran presentes en los ya
acostumbrados “cierres de cuadra” y en los “himnos revolucionarios”
entonados por altavoces, con la intención de desestabilizar a esta
señora en su propio hogar, a quien se le prohíbe a ella y a sus
visitantes salir o entrar en su edificio. Prohibiciones bajo amenazas
que se han materializado en agresiones físicas a esta señora y a sus
visitantes por agentes de civil y turbas que fungen como sus instrumentos.

No es la primera vez que llevan escuelas enteras, incluso sin consultar
siquiera a los padres, a actos en que se insulta y amenaza a los
“contrarrevolucionarios” con lo que se ven expuestos a los peligros
físicos y morales de esa violencia víctimas de esas prácticas
terroristas de estado.

También el estado organiza marchas de miles de niños, como ocurrió
cuando el diferendo en torno a la custodia del niño Elián González. En
esas fechas muchos niños sufrieron desmayos. Llevar a los niños a actos
políticos o de hostigamiento a enemigos políticos, ponerlos en tumultos
sin la protección de los padres, organizarles juegos en una plaza o
calle para así sabotear reuniones opositoras o religiosas, son prácticas
que datan del 1960 cuando el estado la empleó contra la Iglesia Católica
y otras, particularmente en días de clases de doctrina, en los domingos
y en las festividades de la Semana Santa.

El adoctrinamiento político de los niños en la fidelidad al gobierno, el
culto al jefe de estado, el ateismo, la intolerancia, el miedo y el odio
al “imperialismo yanqui” comienza en preescolar.

En primer grado aprenden a leer la letra F con tres palabras dos de las
cuales son “Fidel” y “Fusil”.

Los niños expresan miedo a la invasión de Estados Unidos y hablan de que
les gustaría “matar” o “torturar” al presidente de los Estados Unidos
porque quiere matar con bombardeos a los niños cubanos, dicen. También
los convencen de que en Estados Unidos y otros países “reina la miseria
y la esclavitud”. La obligatoriedad de manifestarse a favor del estado y
sus doctrinas de corte estalinista crea una situación de educación en el
miedo a la libertad de expresión. Los padres exigen a los niños que se
autocensuren y que no revelen lo que se habla en casa sobre la situación.

El sistema educativo a través de todo su aparato burocrático y de los
maestros amenaza a los escolares con “mancharles el expediente escolar,
lo cual les limitaría o vetaría futuros estudios, si no muestran una
conducta entusiasta y obediente en cumplir tareas de la revolución, que
incluyen hasta la inspección sanitaria de vivienda y obligar a los
adultos inspeccionados a apagar las luces en sus hogares.

La escuela también sirve para el espionaje a los padres a través de las
confidencias inocentes de sus niños.

La calidad de la enseñanza académica ha colapsado El horario de clases
es excesivo. No hay maestros, predominando maestros improvisados y el
trato a los niños suele ser ordinario en grado superlativo reinando la
grosería que los deforma con sus patrones de violencia verbal como
ejemplo educativo.

Aunque el castigo físico está prohibido y es motivo de sanción a los
maestros, se practica es tal que con frecuencia las niñas que con amigas
o muñecas juegan a las escuelitas al jugar el rol de maestros regañan
constantemente y amenazan o pegan a sus muñecas o amiguitos.

Contrario al deseo de los padres y hasta en perjuicio económico de
ellos, el sistema establece periodos de separación de los niños de sus
familias para trabajos en la agricultura en campamentos con pésimas
condiciones de alimentación e higiene: letrinas y peligros laborales,
como el traslado en tractores y camiones

En las becas el trabajo es parte de la jornada y la vida gira alrededor
del temor al robo de las pertenencias con una disciplina a cargo de
alumnos responsables del orden que lo imponen con violencia Eligen para
esta a los “guapos” para cuidar la disciplina con pandillas El clima en
las becas es carcelario y conlleva relaciones sexuales muy tempranas.

La patria potestad es cercenada por estas prácticas y por el servicio
militar obligatorio y la mayoría de edad es a los 16, contrario a los
usos y leyes anteriores a Castro.

Los tribunales no ofrecen respaldo en los casos de divorcio en que el ex
cónyuge con la custodia impide al otro padre las relaciones con sus
hijos menores. Se limitan a imponer al padre una pensión alimenticia
irrisoria según cálculos de los costos de la vida en los 60 y deducción
de un por ciento del salario siendo los salarios insuficientes para
mantener a nadie Es fácil evadir el pago de una pensión alimenticia
simbólica sin que los tribunales lo remedian como tampoco actúan contra
el ex cónyuge que impide al otro padre ver a sus hijos.

Súmese la desnutrición, carencia de leche, problemas habitacionales,
impotencia de los adultos para sostener con su trabajo honrado a la
familia, la crisis de una sociedad en la que el estado propietario
productor y vendedor monopólico mantiene una cartilla de racionamiento
desde hace 44 años sin guerra que lo justifique y con consecuencias ya
mensurables en talla y desarrollo del sistema nervioso, problemas óseos,
estomatológicos y en el aprendizaje.

En la pobreza general y desprotección legal los menores son los más
vulnerables a los abusos descritos contra los infantes. No ocurre como
en otros países por acción de particulares, sin descartar que estos
existan, si no que están dictados por las instituciones estatales y
oponerse a ello es punible de diversas formas, sobre todo con el
perjuicio del menor.

Solicito a quienes escribo que investiguen estas prácticas y acudan al
Estado Cubano tan interesado en propagandizarse estadísticamente como un
paraíso educativo y social para que cese de conculcar la patria
potestad, politizar la enseñanza y explotar y manipular a los niños como
instrumentos políticos y mano de obra mediante una educación masiva sí,
pero que no los prepara sino para siervos del estado

Dado en la habana el 20 de mayo de 2006

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2150

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