Primavera Negra

A quien cogio la rueda? Al negro ese

POLITICA
¿A quién cogió la rueda? Al negro ése
Abel Escobar Ramírez

CIEGO DE AVILA, Cuba – Junio (www.cubanet.org) – A mi mente me vino una
estrofa de la tarareada canción “Quién tiró la tiza”, cuando leí la
información del periódico Granma del 21 de junio que daba cuenta de una
información del Buró Político sobre el caso de Juan Carlos Robinsón
Agramonte, quien durante muchos años fue una figura destacada del
Politburó, y ahora fue sancionado a 12 años de prisión.

A pesar de los 47 años divulgando una igualdad virtual, para nadie es un
secreto que siempre los negros tienen las de perder. Aunque no cuento
con estadísticas de ningún tipo -sólo tenemos derecho a saber lo que el
régimen quiera decirnos-, estoy casi seguro de que la mayor densidad en
las cárceles cubanas está compuesta por personas mestizas o negros.
También son la mayoría cuando se observa en las calles, fundamentalmente
en La Habana, los que son interceptados por la policía para registros o
sólo para pedirle la identificación.

Por otro lado, me viene a la memoria el explote o la defenestración de
miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. A muchos sólo
se le separa de los cargos y a veces sale en la prensa que se le
asignarán nuevas responsabilidades, aunque más nunca se sepa de ellos.
Los últimos que puedo recordar son Robaina, Cienfuegos, Ferradas. En
estos casos, que se sepa, no pasó de la separación. Curiosamente, todos
son de piel blanca.

Como parte de la desinformación o la mala información a que está
sometido el pueblo cubano, en esta información se dice estar probado el
“tráfico de influencias de carácter continuado”. De ayer a hoy he
conversado con más de 20 personas sobre el caso y ninguna sabe realmente
cómo se come eso. Trafico de influencias pudiera significar asistir al
Aeropuerto Internacional y evitar que registren a un extranjero que
ingrese al país con 100 kilogramos de cocaína. Pudiera ser también
permitir que terroristas buscados internacionalmente se refugiaran en la
isla sin el conocimiento de las autoridades, sólo dando la orden por ser
un alto dirigente. Recuérdese que la gente de La Guardia, acusados por
supuesto tráfico de drogas, tenían la increíble protestad de desviar la
vigilancia de defensas antiaéreas y guardafronteras y hasta permitir que
aterrizaran aviones y entraran barcos sin un registro oficial.

Como se ve en estos ejemplos, tráfico de influencias puede significar
muchas cosas. Por otro lado, de poco debe valerle hacerse el harakiri y
reconocerse culpable, decir lo bien que lo trataron. Eso no tenía que
decirlo. Tampoco será necesario decir que su situación debe ser
privilegiada donde quiera que se encuentre, pues a juicio de este
comunicador no irá para ninguna prisión cerrada. Tampoco estará obligado
a convivir con los presos comunes, en muchos casos asesinos a que están
obligados a soportar los prisioneros de conciencia de la Causa de los 75
y reconocidos como tal por Amnistía Internacional.

No tengo nada contra el señor Robinsón Agramonte, y hasta lo exonero de
su culpabilidad de ser uno más de los que firmaron para que fusilaran a
los jóvenes Bárbaro Castillo García, Lorenzo Copello Castillo y Jorge
Luís Martínez Isaac, el 11 de abril de 2003, por sólo desviar ese mismo
mes, sin que hubiera muertos, una lancha con el objetivo de abandonar el
país. El y todos los que ocupan altos cargos saben que sus privilegios
los pagan con el apoyo incondicional al régimen. Que no es el único que
comete a diario este mismo delito, es del conocimiento del pueblo. Ese
conocimiento tendrá sin dormir a muchos que ocupan similares cargos.
Verán cómo cayó su colega en los privilegios, y sólo les quedará la
salida de tratar de escudarse a cada momento bajo el disfraz de seguidor
desenfrenado del gobierno. Cuando se acuesten apenas podrán dormir
pensando lo que hablaron con sus supuestos compañeros, pues no podrán
confiar en nadie, y verán debajo de cada piedra un alacrán que les puede
emponzoñar la vida. Y cuando se les pase el miedo, al recordar estos
momentos quizás tarareen: “¿A quién cogió la rueda? Al negro ése”.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/jun06/23a7.htm

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