Primavera Negra

Cuba y su historial de derechos humanos

Posted on Wed, Jun. 21, 2006

Cuba y su historial de derechos humanos
MIRIAM LEIVA

El gobierno de Cuba logró ser miembro del Consejo de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas, que ya sesiona bajo la expectativa de la comunidad
internacional y, muy especialmente, de quienes sufren en carne propia
los desmanes de los violadores flagrantes, muchos de los cuales han
podido insertarse en este nuevo organismo.

Sin embargo, las nuevas exigencias de participación incluyen mayores
compromisos, como estar dispuesto al escrutinio permanente del historial
en derechos humanos.

Cabría preguntarse qué harán las autoridades cubanas para continuar
evadiendo medidas justas y severas por su actuación contra el pueblo en
general, especialmente en cuanto a los derechos civiles y políticos.
¿Cómo justificarán mantener en prisión a 60 prisioneros de conciencia
desde marzo del 2003 y la amenaza de retornar a los 12 excarcelados por
motivos de salud de esos 75 en total; cómo seguirán pretendiendo
esconder las terribles condiciones de las cárceles y la inadecuada
asistencia médica que no cumplen las reglas mínimas del Tratamiento de
los Prisioneros de las Naciones Unidas; hasta cuándo permanecerán
cerrados al acceso de la señora Christine Chanet, representante de la
Alta Comisionada de Derechos Humanos para Cuba, y organizaciones no
gubernamentales como la Cruz Roja Internacional, Amnistía Internacional,
Human Rights Watch y otras? ¿Continuarán sin suscribir el Tratado de
Derechos Civiles y Políticos, y el Tratado de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales?

La situación después del 2003 a pesar de los esfuerzos de gobiernos,
personalidades, organizaciones no gubernamentales y la propia Comisión
de Derechos Humanos no ha mejorado. Por el contrario, muchas personas
pacíficas han sido reprimidas y encarceladas, sin que se les haya
realizado proceso judicial. El número de prisioneros de conciencia se ha
incrementado, mientras se considera que hay unos 300 reos políticos.

Los actos de repudio se reinstauraron en el 2005, al lanzarse entre 200
y 300 mujeres organizadas y dirigidas por la policía política contra 30
indefensas Damas de Blanco, incluida una pequeña de 7 años, que
realizaban su ya tradicional caminata dominical por la Quinta Avenida de
La Habana en reclamo de la libertad de los 75.

Esa práctica se ha extendido a todo el país, en un desenfrenado arrebato
represivo contra quienquiera que ose demandar su elemental derecho a la
libertad de expresión, ni qué decir de reunión, con los peligros que
entraña la posibilidad de que las turbas actuantes por motivaciones
oportunistas de elevarse o alcanzar prebendas puedan salir de control,
ocasionar serias lesiones o la pérdida de la vida de las pacíficas e
indefensas personas atacadas. También mujeres participantes como apoyo a
las Damas son vilmente amenazadas y perseguidas, pero los vecinos de sus
entornos no participan en ningunas de esas acciones.

Estos ”revolucionarios” métodos continúan aplicándose a pacíficas
mujeres, a fin de impedirles viajar a La Habana o dentro de la capital
trasladarse para participar en las nobles actividades de las Damas de
Blanco. Recordamos que Ysel Acosta, esposa de Blas Giraldo Reyes, estuvo
sometida durante muchas horas a un inmenso acto de repudio, en Sancti
Spíritus, en marzo pasado, luego se le ha continuado hostigando con
citaciones policiales bajo supuestas acusaciones de vecinas,
consiguiente multa y es seguida permanentemente. ¡Cómo si el dolor por
tener a su esposo prisionero injustamente no bastara, le impedían
conmemorar el tercer aniversario de ese hecho!

Otras mujeres como Melva Santana, esposa de Alfredo Domínguez Batista,
en Las Tunas, y Magali Broche, esposa de Librado Linares, en Villa
Clara, fueron bajadas de ómnibus para que no pudieran llegar a La
Habana. A otras les han retirado los carné de identidad, las han citado
a las estaciones de policía o les han fijado visitas a los familiares
presos, a fin de evitar su agrupación en las Damas de Blanco.

Catalina Cano, de 78 años de edad, ha sido visitada y vigilada durante
meses por la Seguridad del Estado. Los Factores (miembros de las
organizaciones políticas y de masas) también le han dicho que no puede
salir de su casa cuando piensan que ella se reunirá con las Damas. Esa
ecuánime y silenciosa mujer es muy firme en su defensa de su sobrino, el
doctor Marcelo Cano, su solidaridad hacia los demás presos y sus
familiares, y su amor por Cuba.

La madrugada del sábado 10 de junio, Bárbara Rojo, esposa de Omar Ruiz,
vio su modesto hogar en Santa Clara asechado por muchísimas personas.
Doce miembros de los llamados Factores la visitaron para prevenirla de
que no le permitirían viajar a la capital. Luego se han mantenido
vigilando a esa ”peligrosísima” gigante moral de menos de 5 pies de
altura, acompañada en su hogar por el ”temible” hijo de 8 años de
edad, sometido desde hace más de tres años a vejaciones inmerecidas y
tortura psicológica indeleble para toda su vida.

El poderoso gobierno de Cuba no ha logrado impedir, a pesar de esas
descabelladas acciones, que las Damas de Blanco caminen por las calles
más céntricas de La Habana, con el respeto de la población y la
solidaridad evidente de mucho pueblo. Gladiolos rosados como amenaza y
disparos de lazos blancos contra esas personas que los reciben cual
regalo de amor. Palomas blancas lanzadas a volar por la libertad, la
reconciliación y la paz. Las mujeres no retan la autoridad, ni guardan
ningún propósito político. Simplemente demandan lo más elemental: la
liberación inmediata e incondicional de sus inocentes seres queridos.

Periodista independiente cubana.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/14863218.htm

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