Primavera Negra

Somos pacifistas pero no masoquistas

Somos pacifistas pero no masoquistas
Por Oscar Sánchez Madan
Bitácora Cubana, 4 de junio de 2006 – Matanzas

La señora Gloria Amaya González, de 78 años de edad, madre de los
prisioneros de conciencia Ariel y Guido Sigler Amaya, condenados a 20
años de prisión en la “Causa de los 75”, durante la primavera del año
2003, difundió este 29 de mayo en Pedro Betancourt, provincia de
Matanzas, una denuncia que presentó, el 22 de mayo último, ante el jefe
de la unidad policial municipal, con motivo de los actos de repudio que
contra su vivienda han venido protagonizando desde hace meses, turbas
pro gubernamentales.

En su informe, al cual tuvo acceso este reportero, la señora Amaya
señala, que desde el 18 de octubre del pasado año su domicilio ha sido
asediado por las llamadas Brigadas de Respuesta Rápidas en ocho
ocasiones, cuyos integrantes se han dedicado a insultarla con palabras
obscenas por medio de altavoces empleados a altos decibeles y a golpear
a personas que la visitan, incluso a familiares en horas del día y de la
noche.

“Estas turbas paralizan el transito de vehículos y registran a las
personas, perturban a ciudadanos enfermos y a niños con sus griterías”,
indica Amaya en el escrito.

“Poseo nombres y apellidos de algunas de las personas que más se
destacan en violar el orden y la seguridad ciudadana”, enfatiza la
también activista de derechos humanos.

Agrega la señora Amaya que los integrantes de dichas turbas dictan el
orden que ellos quieren y escandalizan, amenazan y crean un verdadero
clima de terror entre los vecinos, los cuales se ven obligados a
marcharse de sus casas al no poder soportar lo que califica de desmanes.

“Sepa usted que soy una anciana de 78 años, enferma, que sólo con la
firmeza de mis ideas he podido sobrevivir a tantos ultrajes y
humillaciones. ¿Cómo es posible que la autoridad sea suplantada por esos
grupos de gamberros? ¿A caso es cierto que ellos están autorizados a
actuar con total impunidad?, ¿por qué usted permite esas fechorías? Debo
decirle señor oficial, que tanto mi familia como yo somos pacifistas
pero no masoquistas. Como bien usted conoce, todo tiene un límite. Exijo
respeto y tolerancia”, manifiesta la opositora.

La activista concluye su denuncia expresando: “quizás mi manera de
pensar y opinar no les agrada pero ese derecho me lo otorga la Carta
Universal de Derechos Humanos”.

Gloria Amaya González reside en calle 22 #1910 e/ 19 y 21, Pedro
Betancourt, Matanzas. Otro de sus hijos, el ex prisionero de conciencia
Miguel Sigler Amaya, vive exiliado desde el pasado año en Nueva Jersey,
Estados Unidos, junto a su esposa e hijos.

http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=2206

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