Primavera Negra

LA HISTORIA NO TERMINA AHÍ

LA HISTORIA NO TERMINA AHÍ
2007-05-19.
José Vilasuso
Ojeada al Gobierno más Reaccionario de América Latina. A Pedro Pablo
Alvarez Ramos y los obreros encarcelados.

Disidente Universal. No sabría resumir el número de ilustrativos y bien
documentados artículos periodísticos haciendo mención a las causales de
la expectativa que pese a todos sus descalabros y el paso arrollador de
la historia, aún el régimen de Castro conserva en la agenda de
gobernantes y gobernados de indefinidos colectivos.

El mero hecho de las especulaciones e incógnitas tocantes a la salud y
capacidad mental del dictador evidencian su curiosa aunque
languideciente permanencia en el candelero internacional.

Los resortes de dicha materialidad pueden contarse a pastos. Si bien,
no creo que un vago y relativo consenso que aun lo enarbola cual
estandarte de la llamada izquierda con sus atributos adyacentes, debe
descartarse bajo la pena de miras poco objetivas.

Castro está en sus últimas, ha fracasado con sus exhilarantes cantos
de sirena a todo pico, se apoya en un aparato siniestro de terror, y día
por día más personas se desencantan por haberlo acompañado en la larga
aventura del pasado siglo.

Incontrovertible realidad, cada cual puede manosear a su gusto todo
esto, pero en conclusión los hechos son los hechos y no se malograrán
dado que algún puñado de sus partidarios o comprometidos más o menos
encubiertos se empeñe en desmentirlos.

Ahora bien examinando de pasada y someramente los argumentos esgrimidos
al efecto e incluso aceptando lo expuesto, notaremos que la fuente
indeleble de la permanencia del personaje aun no ha sufrido el
desenmascaramiento que es de esperarse.

Castro es considerado por sus comprometidos, adyacentes o novatos en el
oficio como lo que eufemísticamente se conoce por hombre de izquierda;
mientras sus críticos más tenaces y prestigiosos prosiguen haciendo uso
de las inferencias concomitantes y complementarios de este aserto.

En otras palabras, a la hora de desvalorizar la conducta del Comandante
se arguyen las razones e intereses del capital privado, la simpatía por
La Superpotencia, los logros de la Cuba anterior a 1959, o los despojos
de las propiedades perpetrados luego de esa fecha. Indiscutiblemente que
el paquete propagandístico así catapulteado desde hace cuarenta y ocho
años causa estragos profundos en la opinión pública mundial.

Amén del relumbre certero de la violación de los derechos humanos
instrumento infinitamente más filoso y cortante que adjunto al
reconocimiento de la disidencia interna se está esgrimiendo con no
escasa repercusión en los cuadros oficialistas y sus conexos extramuros
sin excepción.

En especial el factor humanitario y sus derechos reviste un sólido
ideario que abastece un discurso competente tanto parlamentario como de
barricada imposible de pasarse por alto en las cejas de cualquier ente
pensante con aspiraciones de actualidad so pena de flagrante insensatez.

Sin embargo la historia no termina ahí. Como señalamos al comienzo Fidel
Castro sigue en cancha a pesar de tales y otras rajaduras.

Incluso podemos admitirlo más cual símbolo que como verdadero cabecilla
de las coordenadas populistas en bruto. Como señala don Adolfo Rivero
Caro es una idea no un personaje. Un concepto y como tal se visualiza
ajeno a atrocidades ofensivas a las conciencias rectas. Sin lugar a duda
integra un pasar feble por el campo de los partidismos, partidos y
partisanos.

A todo su pesar, ¿dónde está el hueco? ¿En qué fallan sus opositores en
especial los residentes extramuros? O si se quiere, ¿qué antorcha no se
ha podido apagar que aun encandila total o parcialmente intereses, gente
de renombre, publicitarios y terceros por enumerar?
La respuesta puede contener mil acápites. Más por el momento apuesto a
una y me basta. No hemos penetrado en toda su profundidad en el quicio a
remover que es precisamente ese caudal populista de que Fidel y sus
gonfaloneros blasonan, sin que pueda probarse con los hechos.

Cuestión que les importa menos dado que al esgrimir aquélla únicamente
se persigue desbordar emociones y reclutar quorum a granel para la
próxima asonada. No se navega en mares racionales; sino entre pasiones y
pasionarios. Se enarbola el mismo sustentáculo que dio origen al canto
de sirena que por los años treinta del pasado siglo emborrachó a la
intelectualidad occidental y se vino al piso de una vez en 1989 y 91 con
la revolución de terciopelo.

Las purgas de Stalin, el Gulag, Praga, y la estrepitosa caída del muro
berlinés dieron al traste con ingenuos e ingenuidades mediante
sobradas, contundentes e irrefutables pruebas. Ah, pero repito la
historia no termina ahí. No se puede esperar que las verdades se abran
paso por sí solas, hay que darlas a conocer para que el mundo se
informe, las medite, las crea, haga suyas y proceda en consecuencia.

En su defecto se ven suplantadas por mentiras, otras verdades, verdades
a medias o medias verdades divulgadas regular e inteligentemente. He ahí
el hoyo que no se ha sabido tapar. La misión por cumplir. O mejor la
caverna oscura a la que no se le ha descorrido su piedra de entrada.

Una vez Felipe González nos dijo una verdad como templo. "Muchachos,
usen argumentos de izquierda, no se preocupen por defender tanto a los
americanos que a ellos ustedes no les importan." "A Fidel no se le vence
con el embargo, sino levantándolo para dejarlo sin pretextos." El debate
es de ideas no de ganancias o pérdidas materiales para unos y otros,
mucho menos de contener aquéllas con las cuales diferimos. Tomemos la
iniciativa y expongamos claramente las nuestras que son irrefutables.
Cara a cara nadie se nos enfrenta.

Todo esto para citar un precioso acontecimiento a que en este instante
se le debía conceder prioridad informativa. Me refiero a la condena a 25
años de prisión al líder obrero Pedro Pablo Alvarez Ramos, máximo
dirigente del Consejo Unitario de Trabajadores de Cuba.

No es concebible que un régimen autollamado progresista, de izquierda y
todo lo que se parezca cometa semejante desatino. Independientemente de
los motivos aducidos por el mismo que por cierto resultan baladíes. El
sólo hecho del encarcelamiento de dirigentes obreros hace saltar en
pedazos todo atributo de aquella índole. Claro que Fidel sabe esto,
nunca fue tonto.

El mentis que Pedro Pablo Alvarez Ramos e incontables dirigentes
sindicales han dado a la cartelera castrista encarcelados, (Mario
Chanes) torturados, (Rolando Arroyo) ante el paredón de fusilamientos,
(Bienvenido Infante), es elocuente, sostenido y de ahí el castigo
desproporcionado. Acotemos que el verdadero motivo de las sanciones
aplicadas a Pedro Pablo y colegas ha sido su brillante trabajo por los
derechos sindicales; la razón de su quehacer social. Privar de libertad
a hombres consagrados a tan loable e incuestionable misión es la fórmula
más eficaz para obstruccionar y luego cortar aquélla de raíz. Es decir
la contrapartida inseparable y de esperarse en todo ultraconservador de
pura cepa. Así queda demostrado. "Con lo que haces no con lo que dices."

Si Castro se sirve de la cárcel y la inhumanidad que le es
indesprendible para suprimir la labor social entre la clase trabajadora
cubana, es precisamente la prueba rotunda y cruel de su aversión contra
aquellos que con mayor impacto pueden esclarecer la falsa imagen que el
mismo ha proclamado para consumo de la pléyade confusa de la ignorancia
mezclada con la improvisación, y cegatos de toda envergadura.
.
Castro comete este error estratégico porque con el mismo espera un
escarmiento público a costo calculado. Es otro parche antes que salgan
otros granos. Sabe que su existencia terrena toca a su fin y estira la
agonía sin importarle la suerte de sus sucesores y su dictadura. Como
aventurero de oficio desde que agarró el poder vive ganando tiempo.

Fidel no posee atributo alguno de verdadero gobernante popular, es el
hombre de orden reaccionario, sirviéndose de la demagogia, y cuyo afán
de dominio desmedido se vería limitado peligrosamente con la presencia
de una masa obrera organizada independiente capaz de exigir sus derechos
ante el patrón único el estado. Evidencia la contradicción inobjetable a
aquellas proclamas propagandísticas lanzadas a bombo y platillo.

En Cuba no existen los derechos más elementales de los trabajadores:
contratación libre – individual o colectiva – de las condiciones
laborales, horarios fijos, derecho de paro, huelga, reclamaciones,
recursos de apelación, contencioso sobre pensiones, jubilaciones,
accidentes del trabajo, retiros, etc. ante tribunales independientes. El
obrero sólo tiene obligaciones duras a cumplir a cambio de dádivas
gubernamentales cada día más precarias: asistencia médica sin
medicamentos y escuela politizada.

El asalariado bajo todo sistema comunista es una tuerca en un enorme e
insensible aparato burocrático dueño de los medios de producción. El
concepto de persona es desconocido y la obediencia al patrono inapelable
revive la nueva servidumbre.

La historia no termina ahí. A su amparo cabe interrogarse. ¿Se conoce
esta contradicción en el mundo moderno? Sólo entre minorías
especializadas; incluyendo los corifeos más connotados del castrismo. Su
desconocimiento superlativo a nivel mundial extiende la mejor cortina de
humo para perpetrar desmanes e incongruencias de tal textura a granel.

Por lo mismo nos obligamos a esculquear en la entraña misma de tan
colosal incompatibilidad. A su amparo nos explicamos la complacencia y
complicidad con un régimen que ostenta tales signos. Es que este
argumento apenas soslayado de vez en cuando aun entre los medios
oposicionistas más furibundos permite flotar en el espacio el engaño
machacado sabia, eficaz y perseverantemente por la propaganda
oficialista habanera.

Tal supuesto ideológico es toda una postura que viste bien y se arroga
gratuitamente el título de progresista, defensor de los pobres y sus
colas de aditamentos. No es necesario voltear la madeja.

Es lenguaje reconocido y aceptado en determinados círculos
internacionales que no todos se atreven a cuestionar, y en todo caso no
se les concederá espacio para ello. Como resultado he perdido la cuenta
del número de películas sobre El che Guevara filmadas en Hollywood; ni
creo necesario mencionar tanto a los grandes consorcios informativos
como a portavoces de no escasas universidades norteamericanas haciéndose
eco o corroborando sobradamente el sofisma.

Como creo ver echamos un pulso no contra un viejo cañengo y miserable;
sino como señala Rivero Caro, una idea, o mejor una postura política
indespojable del cuadrilátero universal. A cuyo tenor emergen nuevas
abcisas de la figura geométrica. ¿Cuál será la logística, estrategia,
táctica adecuada y del momento?

Apliquemos los consejos de Felipe González. El duelo ideológico debe
acaparar todas las prioridades. No será lo mismo para la revista Times
ocultar el fusilamiento de los negritos pretendiendo escapar en una
lancha, la prisión de Antúnez, o la retención del 4% de sus salarios a
los trabajadores en 1959 y nunca devueltos, que las tierras confiscadas
a sus propietarios legítimos.

Lo primero se oculta por falta de énfasis por nuestra parte, pocos están
enterados, puesto que de conocerse debidamente hechos tan insólitos y de
tamaño doblaje tal vez algún periodista con chispa descubriría que
incardinan noticias más novedosas y de mayor calado que la segunda. Todo
por no traer de nuevo a colación el caso de Pedro Pablo Alvarez Ramos
con la rica jurisprudencia y peso social que lo acuerpa ideológicamente.
La prueba irrefutable.

Aunque el requisito indispensable para lograr la efectividad de
argumentos tales continúa dependiendo de la intensidad y abarcabilidad
de su propagación. No por certera una noticia resulta de mayor impacto;
sino por conocida y familiar. En el terreno de la opinión pública para
incluir esta verdad en agenda se requiere la saturación de la audiencia
publica.

No hablamos de varias noticias interesantes aparecidas en este o en
aquel portal; sino de verdaderas campañas para su conocimiento y
valoración general completa, exhaustiva en los cinco continentes. Si en
algo hemos de coger recorte a la parte opuesta es en el pertinaz
bombardeo de consignas, pero dirigido en sentido recto y verídico. El
escándalo y la estridencia no son necesarios, las etiquetas sobran.
Jamás azuzar. Razones en su lugar. Hechos como palos. No confundir sino
esclarecer. En eso diferimos.

En estos días en la plaza pública de La Habana se montó un chou con
caretas y repeticiones de consignas entre las risas y las veras de masas
obligadas, y transportadas cómodamente – sólo ese día – y luego los
llevaron a tomar cerveza.

Por cierto este año más deslucido. Fue la repetición del personaje
Enmanuel Golstein de George Orwell en su novela 1984, Enmanuel Golstein
es un ente de confuso antecedente sacado al ruedo periódicamente a quien
se le achacan todos los males del presente y el pasado para que la turba
encanallada desfogue su sarta de denuestos, procacidades y escupitajos.

¿Cuántos editores de Times creerán toda la historia exhibida desde la
plaza pública en La Habana? En puridad no puedo saberlo con exactitud.
Alguno debe haber leído el libro de George Orwell. (Aunque no me olvido
que Walter Conkrite una vez dio a entender que la novela 1984 se refería
más al imperialismo norteamericano que al tiempo de Stalin.) Sin abrigar
la menor duda que nadie en Times sabe quién es Pedro Pablo Alvarez
Ramos, las condiciones en que se encarcela a los disidentes, y menos aun
los reglamentos laborales de Cuba.

Aparte de que no les importa. Sin embargo el peso de acontecimiento tan
notorio debe hacerse valer con énfasis esmerado en la lectura
oposicionista. Mensaje de urgencia. Proceder de tal guisa redunda en
demoledor y no debe pasarse por alto, pues hacer lo contrario a lo
esperado por el régimen insufla en el mismo el mayor desconcierto.
Dejarlos con las manos vacías.

Luego entonces remacho la afirmación de Rivero Caro. La contienda es
doctrinal. Desde cuyas miras no cuenta que el antiamericanismo intente
desvirtuar hasta la naturaleza misma de los sucesos cotidianos. La labor
esclarecedora poniendo los puntos sobre las íes corta certeramente el
engorro y los exabruptos de cajón.

Realzar los derechos del ciudadano de a pie – tanto en el régimen
laboral como en general – dándole prioridad sobre intereses legítimos
que convencidamente también respaldamos, significa catalogar las cosas
conforme a su valor intrínseco, aplicar la logística, estrategia y
táctica que han de darle el vuelco a la opinión pública en referencia al
viejo carcamal.

Si el régimen repite hasta el empalago los nombres de chivos expiatorios
– que no es necesario repetir – como cortina de humo contra la prisión
de Pedro Pablo Alvarez Ramos, los periodistas de la Primavera Negra, Las
Damas de Blanco, los jóvenes del Servicio Militar Obligatorio
desesperados por escapar de la isla a todo riesgo, la pena de muerte,
escasez y carestía de todo producto de primera necesidad, viviendas en
ruinas, hacinamientos humanos, insuficiencia salarial o el catálogo de
ejemplaridades heroicas de los disidentes. Corresponde enarbolar estas
verdades, más otras que harían inacabable el catálogo y opacan
sobradamente la repetida opereta bufa que con diferentes nombres
conocemos desde enero de 1959.

Es hora de reclamar tanto derechos desconocidos, generacionalmente por
los ciudadanos más humildes; como aquellos a que tienen absoluta opción
una vez que la apertura cristalice en bella aurora.

En los primeros incluyo instituciones como la participación obrera en
los beneficios de la empresa, la legislación nacional de cooperativas,
cajas de ahorro independientes, o el fomento de los mininegocios en
todas las ramas viables. En los segundos figura el reclamo de los
salarios pagados en dólares sustraídos a los trabajadores –
esencialmente hoteleros – al canjeárselos a la par en pesos cubanos.

Las cifras alcanzan millones en dólares y constituyen otro mentis
contundente a la campaña de 1960 cuando se pregonaba – a tambor batiente
– que una vez que los medios de producción estuvieran en manos del
pueblo se terminaba la explotación del hombre por el hombre.

Entonces se omitió que comenzaba la del hombre por el estado. Reclamar
esos dineros para sus legítimos dueños o sus herederos y causahabientes
incentiva la apertura, es apresurar un hito inevitable de compensación
constatable para los marginados y levantar la vista al futuro.

Parejamente no debe excluirse otra oportunidad revolucionariamente
promisoria que al instante se abre para los trabajadores agrícolas más
sufridos, – los cañeros – la industria del etanol. Todo un mundo de
cambios tecnológicos abierto por la libertad.

Para los simpatizantes castristas de la prensa norteamericana o la
Universidad John Hopkins cabe informarles que las anteriores demandas
son sólo un esbozo somero de las razones porque Pedro Pablo Alvarez
Ramos se encuentra cumpliendo 25 años de cárcel en Cuba revolucionaria.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10170

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives