Primavera Negra

Cuba – tomamos nota

Cuba: tomamos nota
Hace mucho tiempo que Latinoamérica había dictado sentencia absolutoria
del régimen cubano
La Razón (Edición Impresa) / Vicente Palacio
00:00 / 16 de febrero de 2014

En la Cumbre de La Habana el presidente anfitrión Raúl Castro estaba
pletórico. No solo hubo quórum, sino overbooking, con la presencia de
los Secretarios Generales de la OEA y las Naciones Unidas,
respectivamente, Insulza y Ban Ki-moon. Y los que no han sido invitados
estaban pegados a las pantallas a ver qué sucedía.

Si a alguno le quedaban dudas en España y en Europa sobre por dónde va
el tema cubano, la II Cumbre Celac las ha despejado por completo. Ahora
Bruselas lanza globos sonda para negociar un nuevo tratado bilateral con
la isla. Pero hace mucho tiempo que la familia latinoamericana, ya desde
el primer Lula, había dictado sentencia absolutoria del régimen cubano.

En su intervención en el plenario, Dilma Rousseff insistió en “sumar
diferencias” entre todas las naciones latinoamericanas. Por su parte, el
mexicano Peña Nieto subrayó la importancia de la integración regional,
sea por la vía del Pacífico, del Sur o del Centro. Como en un sueño, al
régimen castrista parece encajarle todo.

Primero, la prioridad de los gobiernos del continente, sean de izquierda
o derecha, es y será durante una década al menos, crecer de manera
sostenible, con distribución de la riqueza entre clases y territorios; y
ahí Cuba al menos posee un discurso y una aureola que le mantiene como
un referente. Además, en este momento de apertura económica, Raúl Castro
necesita un entorno pacificado, donde los hermanos mayores mexicano y
brasileño velan por apaciguar los ánimos fronterizos. Y a todos sirve el
disponer de un espacio desde donde, en mayor o menor grado, y
dependiendo del momento, poder marcar distancias con EEUU.

Y luego están los tercos hechos. Durante seis décadas, EEUU y Europa lo
han intentado todo, por las malas (invasiones y sanciones), o por las
buenas, sin que se haya conseguido mover la isla apenas unos milímetros
en lo político. Tampoco ha llegado el momento de una “primavera” cubana,
ni se la espera. La glasnost ha empezado ya, pero no hay visos de
perestroika.

Así que, españoles y europeos, tomen nota: tienen que dialogar y
cooperar con Cuba. No hacer nada no es una opción. Europa se tiene que
mover rápido, aunque negociar comercio e inversiones no quiere decir
cualquier acuerdo: tienen que establecerse mínimos para las libertades y
los derechos. O sea, algo parecido a lo que en su día intentó el
ministro Moratinos durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero:
un amago de abandonar la Posición Común. Una vez más, la consigna parece
ser rebajar algo la exigencia de derechos humanos, como única vía
posible para llegar cuanto antes a ellos. ¿Una paradoja difícil de
tragar para Europa? Sí, mucho. Pero llena de lógica para los
latinoamericanos. A favor de esta vía sopla el viento ahora. Hay quien
no se fía, vista la experiencia del pasado, del régimen cubano. Pero
éste, que necesita el oxígeno de las remesas, el turismo y la inversión
extranjera, sabe que ahora no puede cometer ningún fiasco (y
previsiblemente no lo hará) como la redada de los 75 opositores en 2003
que provocó más represión y una década fría con Europa.

La UE debe interpretar bien lo que ocurre en EEUU. Más allá de cierta
retórica, la administración Obama está abriendo la mano en turismo o
migraciones.

Curiosamente, en España muchos ignoran (especialmente la derecha) que
fuerzas muy significativas del exilio cubano-americano de Miami, sobre
todo las generaciones más jóvenes nacidas en Norteamérica, hace mucho
tiempo que no quieren oír hablar del embargo o de la Ley Helms Burton.
Igualmente congresistas y senadores, republicanos o demócratas, son
extremadamente pragmáticos en esto. Difícilmente se producirá el fin
oficial del embargo norteamericano con Fidel vivo; tal vez Obama no lo
verá tampoco. Pero una vez desaparecido el padre de la patria, las cosas
podrían ir bastante rápido.

Quizá esta partida de la Celac en La Habana no la haya ganado el
castrismo. Hay un reverso de su éxito diplomático, y es que
posiblemente, de manera progresiva, los vecinos le van a exigir más al
régimen en libertades y derechos, y resultados. Ese es el precio que
tienes que pagar cuando te sacan del aislamiento y permites que te
legitimen otros. Y con la Venezuela de Maduro a las muy bajas, el
“Vietnam caribeño” con el que se ha especulado tanto, no parece viable.
Quizá no hay vuelta atrás. Esa es la buena noticia.

Es director adjunto del Observatorio de Política Exterior (Opex) de la
Fundación Alternativas.

Source: Cuba: tomamos nota – La Razón –
http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Cuba-tomamos-nota_0_1999000171.html

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