Primavera Negra

La universidad cubana sigue siendo excluyente

EDUCACIÓN SUPERIOR

La universidad cubana sigue siendo excluyente
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 20 Feb 2014 – 8:49 am.

Se celebró en La Habana el IX Congreso Internacional Universidad 2014.

Cualquier observador que haya seguido el acontecer de la educación
superior en Cuba durante estos años de gobierno castrista, habrá notado
un doble discurso en lo concerniente al acceso de los cubanos a las
universidades. Algo así como la zanahoria y el garrote.

Por supuesto, los gobernantes siempre han esgrimido la zanahoria en su
trato con las autoridades universitarias de otras naciones. Desde 1998
se celebran en Cuba eventos internacionales sobre la educación superior;
han servido para que la propaganda oficial insista en el supuesto
carácter inclusivo de las universidades cubanas. Es decir, abiertas a
toda la sociedad, sin distinción de poder económico, credo o color de la
piel.

Sin embargo, a fines de los años setenta, por ejemplo, presenciamos una
gran conmoción en las aulas universitarias. A pesar de la aparente
tranquilidad de que se disfrutaba tras la institucionalización del país
al estilo soviético, se incubaba el descontento social que estallaría en
abril de 1980 con los sucesos de la embajada del Perú y la posterior
emigración por el Mariel.

Ese descontento tuvo su reflejo en las universidades del país, en las
que llegó a cuestionarse la legitimidad de la dirigencia histórica de la
revolución. Ante tal situación, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y
la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) llevaron a cabo, aula por
aula, el denominado Proceso de Profundización de la Conciencia, mediante
el cual fueron expulsados cientos de estudiantes acusados de ser
incompatibles con los postulados revolucionarios. Y semejante
incompatibilidad no solo se circunscribía al disentimiento ideológico,
sino que abarcaba otra gama de actitudes, como el fraude académico, el
apego a la música y la moda extranjeras, la militancia religiosa y el
homosexualismo, entre otras. Era la política del garrote que ponía en
primer plano la sentencia irrevocable: la Universidad es solo para los
revolucionarios.

Más cerca en el tiempo, durante el resumen de curso escolar 2008-2009 en
el Ministerio de Educación Superior (MES), el entonces primer secretario
de la UJC, Julio Martínez, expresó que: “En la Universidad no tienen
espacio aquellos que no son revolucionarios —ni estudiantes ni
profesores—, y son las fuerzas políticas las que tienen la autoridad
para hacerlos salir de ese espacio que no merecen”. Es de destacar que
ni las posteriores direcciones de la organización juvenil, ni la
jefatura del MES, se han pronunciado en otro sentido sobre este tema.

No obstante, los gobernantes cubanos no desean abandonar esa imagen de
apertura con que pretenden embaucar a la opinión pública. En ese
contexto, transcurrió el recién finalizado IX Congreso Internacional
Universidad 2014, tal vez el más ambicioso de los eventos universitarios
celebrados en Cuba, pues contó con una nutrida participación
internacional, entre los que sobresalieron algunos representantes de la
izquierda radical, como el teólogo brasileño Frei Betto, y el politólogo
argentino Atilio Borón.

El señor Rodolfo Alarcón, ministro cubano de Educación Superior, en la
conferencia inaugural del cónclave, trató acerca del papel que les
corresponde a las universidades en las transformaciones sociales que
promueven la justicia, la integración, la lucha contra la pobreza y el
desarrollo sostenible. El Ministro dejó entrever que lo anterior solo se
alcanza con una Universidad inclusiva, como él califica a la cubana.
Pero, por otra parte, no abandonó totalmente la política del garrote
cuando afirmó que era preciso lograr el compromiso del claustro de
profesores. ¿Qué entiende por compromiso de los profesores el señor
Alarcón? Claro que no solo la elevación del nivel científico y académico
de los docentes, sino —y sobre todo— su incondicionalidad ideológica;
una incondicionalidad que garantice el graduado dócil que necesita el
castrismo. Todo en perfecta sintonía con el planteamiento de Frei Betto
en este congreso, en el sentido del rol crucial que desempeña el
educador en la formación política de los educandos.

Ya a punto de concluir las sesiones de esta Universidad 2014, tomó
nuevamente la palabra el ministro Alarcón. En esta ocasión fue un
encuentro con la prensa, en el que aseveró que el mayor aporte de este
congreso habría sido el enriquecimiento del concepto de responsabilidad
social de las universidades.

Sería conveniente preguntarle al señor Alarcón si esa responsabilidad
social se adquiere excluyendo a las personas que piensan de un modo
diferente. No podemos olvidar —y qué bueno hubiese sido darlo a conocer
en Universidad 2014— que una de las jóvenes cubanas que marcharon
recientemente a estudiar a Estados Unidos, fue expulsada de la
Universidad al ser arrestado su padre durante la Primavera Negra de 2003.

Source: La universidad cubana sigue siendo excluyente | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1392882557_7228.html

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