Primavera Negra

Fortalecer a la víctima

Publicado el viernes, 05.23.14

ARIEL HIDALGO: Fortalecer a la víctima

La reciente misiva dirigida al presidente Obama por un grupo de
intelectuales, empresarios, activistas y ex funcionarios de anteriores
administraciones, con el título de “Apoyo a la sociedad civil cubana”,
ha sido fuente de gran controversia entre los exiliados a pesar de los
fines proclamados: ayudar a las personas y sus agrupaciones para que
sean “catalizadores” del cambio en Cuba; posibilitar el financiamiento
de la microempresa privada para que no dependan del Estado y autorizar
más viajes a Cuba de estadounidenses que apoyarían la actividad
económica independiente.

Si bien las diferentes políticas de Estados Unidos en relación con Cuba
no van a cambiar por sí solas la situación del archipiélago cubano,
generan condiciones, ya sea para acelerar la llegada de ese cambio como
para retardarlo, y lo demás depende de los cubanos de dentro. La
pregunta obvia, por tanto, sería: ¿cuál política lo favorece y cuál lo
entorpece?

Independientemente de todas las posibles motivaciones de unos y otros
para defender una u otra política, aquellos que ponen el énfasis en
restricciones económicas y aislamientos, generalmente se dirigen más al
debilitamiento del régimen que en fortalecer la sociedad civil
–entendiendo por esto último no sólo a los opositores, sino además, a
las iglesias, artesanos, intelectuales, periodistas alternativos y
asociaciones colegiales entre otros sectores–, mientras que aquellos que
defienden políticas de apertura y acercamiento, por el contrario,
generalmente se dirigen más al fortalecimiento de esa sociedad civil que
al debilitamiento de ese régimen. El carácter totalitario de ese sistema
y en consecuencia la estrecha dependencia de la población a esa
dictadura, impiden favorecer en la misma medida ambos objetivos. Un
aumento de las posibilidades de viajes a ese país y de envío de remesas,
por ejemplo, favorece el desarrollo de la sociedad civil, pero como
efecto paralelo, genera dividendos a ese gobierno. Y en sentido inverso,
restringir los viajes y las remesas, reduce la entrada de divisas a ese
régimen, pero al mismo tiempo debilita en gran medida las posibilidades
de desarrollo de esa sociedad civil. De manera que no puede obviarse esa
disyuntiva: o fortalecer a la víctima o debilitar al victimario.

¿Cuál es la mejor opción? La pregunta podría responderse con otra: ¿A
qué teme más la dirigencia histórica? ¿A su debilidad económica o a la
sociedad civil? La historia es más que elocuente. Fue esa dirigencia la
primera en poner trabas a los viajes de los exiliados, y cuando
finalmente en 1978 aceptó el reto, los llamados “viajes de la comunidad”
provocaron la explosión social del 80 con la crisis de la Embajada del
Perú y el éxodo masivo del Mariel, tras lo cual los viajes volvieron a
ser restringidos. El contacto con los exiliados despertó y perturbó la
conciencia de gran parte de la ciudadanía. Fue esa dirigencia la que
hizo posible que el proyecto de ley Helms Burton, destinado a endurecer
la política del embargo, pero sin posibilidad alguna de ser aprobado en
el Congreso, fuera finalmente convertido en ley tras el derribo de las
dos avionetas civiles con sus cuatro tripulantes. ¿Por qué hizo esto?
Para presentarse como víctima frente a un poderoso imperio, ganarse así
el apoyo internacional, y justificar ante el mundo y la población
cubana, la represión contra sus contradictores internos.

Pocas semanas después de aprobarse la Ley, el régimen comenzó el proceso
contra un grupo de académicos formados en el seno del propio sistema,
miembros del Centro de Estudios de América (CEA), pero que realizaban
peligrosos proyectos de cambio en Cuba, por lo cual el Centro fue
disuelto. ¿Y quiénes eran los miembros del CEA? En su mayoría,
militantes del Partido Comunista. La Ley Helms Burton sirvió años
después para justificar la llamada Ley Mordaza y el encarcelamiento de
75 líderes de la disidencia interna durante la llamada Primavera Negra.
Con la política del embargo en pie, por muy ficticia que sea –Cuba es
uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos–, se
justifican las penalidades económicas de los cubanos, algo también
conveniente para ocupar sus mentes en cualquier cosa que no sean
demandas políticas, y se disimulan ante el mundo las verdaderas
contradicciones internas para montar el escenario de un pequeño país
acosado por un gran imperio.

Es hora de que caigan ya las máscaras.

Infoburo@aol.com

Source: ARIEL HIDALGO: Fortalecer a la víctima – Opinión –
ElNuevoHerald.com –
http://www.elnuevoherald.com/2014/05/23/1753491/ariel-hidalgo-fortalecer-a-la.html

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