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Fin del diferendo con EEUU, ¿pero habrá cambios en Cuba?

Análisis: Fin del diferendo con EEUU, ¿pero habrá cambios en Cuba?
NORA GÁMEZ TORRESNGAMEZTORRES@ELNUEVOHERALD.COM
12/17/2014 10:38 PM 12/18/2014 5:09 AM

Una llamada telefónica cambió el curso de la historia. Por primera vez,
desde 1959, los mandatarios de Estados Unidos y Cuba conversaron el
martes para cerrar un acuerdo que pudiera terminar con la larga historia
de enfrentamiento entre ambos países.

“He dado instrucciones al secretario [de estado John] Kerry para que
inicie de inmediato discusiones con Cuba para restablecer las relaciones
diplomáticas interrumpidas desde enero de 1961”, anunció el presidente
Barack Obama desde la Casa Blanca.

Por su parte, Raúl Castro hizo lo mismo ante las cámaras de la
televisión cubana, vestido con su uniforme militar y aclarando que el
acuerdo no había implicado “ninguna concesión”. “Hemos acordado el
restablecimiento de relaciones diplomáticas”, informó escuetamente.

Aunque el anuncio sorprendió a muchos, el cambio de la política exterior
estadounidense hacia Cuba llevaba tiempo en la agenda de la
administración, según explica Phil Peters, director del Cuba Research
Center, quien recordó que Obama había recibido la presión de senadores,
de miembros del Congreso, de la Iglesia Católica y de varios gobiernos
de América Latina para que cambiara la política hacia Cuba.

“No sabemos que hizo que cambiara su mente pero esto ha estado en
consideración por largo rato, desde que Hillary Clinton estaba en la
administración. Obama llegó a la conclusión que la política hacia Cuba
no funcionaba y que en medio de todo estaba la liberación de Alan Gross,
por lo que tenía que sentarse con los cubanos para discutir qué estaban
dispuestos a negociar”, dijo Peters.

En octubre de este año, en una conferencia en la Universidad de Columbia
que reunió a periodistas de los principales medios de prensa
estadounidenses y latinoamericanos, el ex asesor de la Casa Blanca, el
abogado Gregory Craig, afirmó que los Estados Unidos debían
unilateralmente cambiar su política con Cuba, a la que calificó de
“ineficiente”. Craig auguró que si el cambio sobrevenía, sería antes de
abril, cuando debía celebrarse la próxima Cumbre de las Américas.

Otro ex funcionario de la Casa Blanca que habló de manera extraoficial
también consideró que era “muy improbable” que el presidente Obama se
presentara a la próxima Cumbre de las Américas en Panamá sin nada nuevo
en su agenda sobre Cuba.

Pronto la normalización de las relaciones estuvo en el centro de los
debates de los medios de prensa de EEUU, con The New York Times
dedicando seis editoriales sobre el tema, el nieto de Ernest Hemingway
sumándose a la campaña para acabar el embargo e investigadores haciendo
énfasis en los precedentes históricos para el intercambio de prisioneros
y la historia de negociaciones secretas entre ambos gobiernos.

Más recientemente dos acontecimientos apuntaron a la posible disposición
de la administración a acceder a un intercambio. El día que marcaba el
quinto aniversario del encarcelamiento de Alan Gross, la Casa Blanca
emitió un comunicado en el señaló que la liberación de Alan Gross, que
llevaba cinco años encarcelado en Cuba, atendiendo a “razones
humanitarias eliminaría un obstáculo hacia relaciones más constructivas
entre Estados Unidos y Cuba”.

La liberación de Gross “por razones humanitarias” abrió una puerta a la
realización de “gestos humanitarios paralelos”, como el gobierno cubano
había llamado al intercambio de prisioneros. La inclusión de un “agente”
de los Estados Unidos, a quien Raúl Castro identificó como un espía de
origen cubano que había trabajado para EEUU y que fuentes identifican
como Rolando Sarraff Trujillo permite presentar la liberación de Gross
como un gesto humanitario independiente del intercambio de “espías”.

La sensación de urgencia aumentó la semana pasada cuando el ex
presidente Bill Clinton señaló en una entrevista con The Miami Herald
que una eventual liberación de Gross ayudaría a que el gobierno de
Estados Unidos levantara el embargo.

Reuniones en Canadá

Pero tras bambalinas, negociaciones claves se estaban llevando a cabo
desde hacía meses con la participación del Vaticano y la cooperación del
gobierno canadiense. Funcionarios de la Casa Blanca informaron que tras
su reelección Obama ordenó una revisión de la política hacia Cuba y que
las negociaciones entre ambos países se remontaban a junio del 2013.

Al menos siete reuniones tuvieron lugar en Canadá. El primer ministro
canadiense Stephen Harper dijo a la Canadian Broadcasting Corporation
que su gobierno no medió en las conversaciones sino que facilitó los
encuentros

Según el relato de los funcionarios de la Casa Blanca, el papa Francisco
jugó un rol importante. El Papa personalmente escribió cartas a Obama y
Castro para abogar por el acercamiento. “En ese momento ya habíamos
iniciado las negociaciones, pero la carta del Papa dio un mayor
impulso”, dijo un alto funcionario este miércoles.

La Iglesia Católica se viene consolidando así como un actor político de
peso en el escenario cubano y su intervención en este caso se basa en su
experiencia anterior como mediadora en la ex carcelación en 2010 de los
presos de la llamada Primavera Negra.

La reacción de La Habana

El anuncio de la normalización de relaciones fue recibido por muchos en
Cuba con júbilo, aunque ello no significa que los cubanos en la isla
vean cambios de manera inmediata.

Muchos esperan que tengan un impacto positivo en la vida cotidiana, por
ejemplo, a través de una mayor disponibilidad de alimentos, a partir de
la posible expansión del comercio. Es posible esperar también un aumento
del turismo norteamericano y de la venta de artículos como el tabaco o
el ron cubano, tras el anuncio de la liberalización de los viajes de
ciudadanos estadounidenses a Cuba.

El escritor cubano Rafael Rojas advirtió que las medidas representan “el
fin del diferendo diplomático” pero no “el fin del conflicto histórico
entre Estados Unidos y Cuba” que, a su juicio, tiene que ver con “la
persistencia, en la isla, de un régimen de partido único, ideología de
Estado y oposición ilegítima”.

Según Rojas, aunque el episodio “cierra un epílogo de la Guerra Fría”,
la “normalización de relaciones” será “muy trabajosa y no carente de
retrocesos, ya que deberá enfrentarse a resistencias provenientes de La
Habana y de Washington”.

“La primera reacción del gobierno cubano, como puede apreciarse en el
mensaje de Raúl Castro, será defensiva. Los sectores más conservadores y
retardatarios de la isla verán la normalización diplomática como una
amenaza y los más reformistas, a lo sumo, la entenderán como una
coyuntura favorable al capitalismo de Estado y a la prolongación del
régimen”, reflexiona.

En la isla, el centro de las celebraciones fue el regreso de los
restantes tres agentes de un grupo original de cinco, que fueron
condenados por cargos de espionaje y estuvieron involucrados en el
derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en el que fallecieron
cuatro personas.

En La Habana, estudiantes universitarios salieron a las calles a
celebrar en una marcha que la prensa oficial calificó de “espontánea”.
La televisión cubana mostró imágenes del recibimiento de los tres
agentes por Raúl Castro, su encuentro con sus familiares y su llegada a
sus casas. El reportaje intentó mostrar el lado humano de la separación
familiar, con el uso de música emotiva de fondo y calificaciones de
“héroes”.

En general, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EEUU
ha sido tratado con cautela en los medios de prensa oficiales. El cambio
de política exterior se ha presentado como una necesidad del gobierno
estadounidense que se encontraba “aislado del resto de los países de la
región” en su trato con Cuba, según planteó un periodista en el programa
televisivo la Mesa Redonda. Otro advirtió que se trataba en realidad
“del comienzo de un camino” pues el embargo todavía quedaba como una
“asignatura pendiente”.

En las redes sociales cubanas, el uso de la etiqueta #Volvieron recuerda
a los cubanos que la promesa hecha por Fidel Castro en uno de sus
discursos finalmente se cumplió: “solo les digo una cosa, volverán”,
dijo en el verano del 2001.

Pero aunque Raúl Castro lo mencionó en su discurso, es notable que el ex
gobernante Fidel Castro no utilizara la oportunidad para disfrutar de lo
que, a todas luces, es visto dentro de Cuba como una victoria política
para el gobierno cubano, la mayor en décadas.

“Si Fidel no sale para apoyar esto, uno se pregunta que está
sucediendo”, comentó Brian Latell, un investigador asociado en la
Universidad de Miami y antiguo especialista en Cuba de la CIA. “¿Esto se
está haciendo por encima de sus objeciones o es que ya está en coma?”,
se pregunta.

Escepticismo entre opositores y organizaciones del exilio

El jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana congregó el
miércoles a un grupo de disidentes cubanos para asegurarles que la
“relación entre el gobierno de Estados Unidos y la sociedad civil cubana
no cambiaría”, según informó la opositora Martha Beatriz Roque a la
agencia independiente Cubanet.

Pero Roque dijo que la mayoría de los disidentes no había recibido
positivamente la noticia.

En una conversación telefónica que fue varias veces cortada, el
activista por los derechos humanos Antonio Rodiles dijo desde La Habana
que el anuncio hecho por Obama lo “sorprendió” y lo calificó de
“lamentable”, “sobre todo unos días después del 10 de diciembre cuando
el gobierno cubano repitió el mismo patrón de arresto y acoso a los
activistas por los derechos humanos”.

En un comunicado enviado a el Nuevo Herald, Rosa María Payá —hija del
fallecido opositor Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano de
Liberación y autor de una iniciativa de reforma constitucional conocida
como Proyecto Varela— se pronunció en términos similares y señaló que
los cambios anunciados “a una semana de las detenciones, los maltratos y
la represión violenta que vivieron todos los cubanos que se manifestaban
a favor de los derechos el pasado 10 de diciembre demuestran que la
democracia en Cuba es prioridad solo para los cubanos”.

Payá advirtió que “los diálogos entre las élites no son el espacio del
pueblo” y llamó a los cubanos a trabajar para alcanzar los cambios
políticos que garanticen “el bien común y la superación de la pobreza”.

En una nota más positiva, Rojas instó a “los actores comprometidos con
la democratización” a ver el nuevo escenario “como una oportunidad y no
como un obstáculo y aprovechar la normalidad democrática para ganar
visibilidad e incrementar sus contactos con la ciudadanía”.

El Nuevo Herald intentó comunicarse con varios opositores y activistas
en Cuba pero sus teléfonos se encontraban interrumpidos.

Por su parte, en una entrevista exclusiva, el presidente de la Junta
Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF), Jorge Mas
Santos, consideró que el reconocimiento diplomático de Cuba por parte
del gobierno norteamericano debe estar acompañado de pasos concretos, a
corto plazo, para fortalecer a la sociedad civil en la isla.

“El anuncio de hoy fue muy extenso en muchos aspectos además de lo de
Alan Gross, los espías y todos los cambios en las políticas
norteamericanas. Desde el punto de vista de la Fundación, apoyar o
criticar algunos de los aspectos de este cambio de política es inútil”,
declaró Mas Santos, a el Nuevo Herald.

“Como tenemos poca confianza en que el régimen vaya a cumplir con los
acuerdos a los que llegó con el Papa y el gobierno de EEUU, esperamos
que el Vaticano supervise que esos presos políticos que han sido
liberados no sean acosados; no los vayan a apresar mensualmente como ha
sido la costumbre del régimen y, al mismo tiempo, que paren las
represalias contra las Damas de Blanco y todos los otros grupos de la
sociedad civil que pacíficamente piden por sus maridos y el bienestar de
todos los cubanos” agregó Mas Santos.

Un funcionario de alto rango de la Casa Blanca dijo este miércoles en
rueda de prensa que durante las negociaciones “dejamos claro que vamos a
continuar nuestro apoyo a la sociedad civil y esperamos que ellos
atiendan esos temas, pero vamos a hacerlo a través de los canales
diplomáticos y nuestra nueva embajada”.

El secretario de Estado John Kerry igualó el acercamiento al que
ocurriera entre EEUU y Vietnam y aseguró que no era el producto de un
“un acto de fe” sino de “una convicción de que es la mejor manera de
ayudar a llevar la libertad y de crear oportunidades para el pueblo cubano”.

El tiempo dirá.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Source: Análisis: Fin del diferendo con EEUU, ¿pero habrá cambios en
Cuba? | El Nuevo Herald –
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article4597027.html

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